Contaminación en el área central asturiana

Entrevista a Félix Payo, médico especialista en neumología

Nuestro compañero Félix Payo ha sido entrevistado por el diario El Comercio. Por su interés para comprender los problemas medioambientales en el área central asturiana, reproducimos el artículo del citado periódico

«La contaminación de Oviedo está ligada al tráfico»

Payo, en el centro social de Trubia / PABLO LORENZANA

 

«Es hora de que los ciudadanos defiendan el aire limpio. Las empresas, si no se ven obligadas, mirarán por sus intereses» Félix Payo Neumólogo y ponente de la Escuela Municipal de Salud

 

  1. LUMBRERAS OVIEDO.

Martes, 30 enero 2018, 03:31

El neumólogo retirado Félix Payo, especialista en Fisiología Respiratoria del Instituto Nacional de Silicosis en el HUCA, impartió ayer en el centro social de Trubia, dentro de la Escuela Municipal de Salud, una conferencia sobre contaminación y salud.

-¿Cómo afecta la contaminación atmosférica?

-Se puede abordar de dos maneras: los efectos en la salud de las personas individualmente y, más complejo, pero más realista, sobre la sociedad en general. Se discute ya poco que afecta de manera preferente a los sectores más débiles: los pobres, los enfermos, los niños… Es reversible, los londinenses en 1952 se libraron por una acción gubernamental que eliminó el ‘smog’ (humo y niebla) y llevó a conseguir que tuvieran hasta en el Támesis unos puntos de pesca. Luchamos contra los que dicen que es un problema que no se puede abordar o si quieres hacerlo tienes que perder empleo. Los gobiernos tratan muchas veces de defender intereses más que a los ciudadanos.

-¿Qué enseña en la conferencia?

-Las bases técnicas de la contaminación, para que todos vayamos entendiendo esa jerga. Por ejemplo, lo que las partículas grandes o pequeñas afectan de forma distinta al pulmón. También, que contaminantes como el amianto tienen unas fibras con aerodinámica especial. Se expanden por los puntos de emisión, que se suelen hacer altos, como las chimeneas, que los llevan lejos.

-¿Qué efectos concretos tiene la contaminación sobre la salud?

-En los niños, las zonas contaminadas causan problemas de desarrollo intelectual. Hay mayor frecuencia de los tumores de vejiga en medios contaminados. Históricamente las vías aéreas era lo que más se planteaba: rinitis, alergia, asma, descompensaciones de las enfermedades pulmonares y cardiacas… Todos los pacientes con enfermedades crónicas se ven afectados por la contaminación urbana, ligada sobre todo al tráfico.

-¿Y el benceno en Trubia que denuncian los ecologistas?

-Es muy interesante aclarar los contaminantes específicos de las empresas. No pueden estar ahí sin que una autoridad sanitaria diga ‘esto es la magnitud y estos son los efectos’. Hay medios para hacerlo si hay voluntad política.

-¿Afectaría a los vecinos la posible planta de asfalto en Las Caldas?

-No hay una respuesta a priori tajante. Pero sí creo que la posición del gobierno y de la sociedad civil debería ser controlar qué se pone en su territorio. No es lo mismo una planta o una incineradora aquí o allí, son asuntos complejos. En esta planta y en cualquier otra es necesario que se lleve un control continuo, no poner un parche y que empiece a funcionar. Gracias a la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies y a grupos privados hay muchos sensores. Es hora de que los ciudadanos se enfrenten de una manera adulta, con conocimiento propio, a la defensa del aire limpio en nuestras ciudades. Las empresas, si no se ven obligadas a ciertos comportamientos, cada una mirará por sus propios intereses.

-¿Cómo está la situación de la contaminación en Oviedo?

-No es muy mala, en Avilés hay situaciones verdaderamente malas. La contaminación, aparentemente, es de tipo convencional, formada fundamentalmente por los residuos de la quema incompleta de gasoil. Es difícil medir porque son muy determinantes las condiciones atmosféricas. En Madrid se decidió reducir la circulación de coches y se montó un verdadero cirio. La segunda vez no. Me hace ser optimista pensar que la ciudadanía se va dando cuenta de que es un problema que hay que abordar.

La ciencia al servicio de la Humanidad

El pasado 19 de enero el diario La Nueva España publicó un interesante trabajo de nuestro compañero Félix Payo, médico especialista en enfermedades respiratorias, que por su interés reproducimos. No es la primera vez que el neumólogo y especialista en fisiología respiratoria del Instituto Nacional de Silicosis del HUCA, se interesa y escribe sobre el tema y no será la última. Reconozcamos que las alertas sobre el deterioro del medio ambiente deberían hacernos reflexionar a todos y aclarar o evidente: que hay cambio climático díganlo o no lo digan Agamenón, el porquero o los creacionistas.

 

Felix PayoCONTAMINACION: MAS ALLÁ DEL AIRE INSPIRADO

Alegato en favor de una forma más sana de producción y de convivencia entre el ser humano y la ecosfera

El pasado mes de septiembre en Madrid se pusieron en marcha medidas de restricción del tráfico en el casco urbano como tratamiento circunstancial frente a la contaminación provocada por las emisiones de vehículos y las calefacciones alimentadas por combustibles fósiles: carbón, gas natural y petróleo (gasoil). Estas medidas iniciales suscitaron fuertes protestas de la oposición política municipal. Sin embargo, frente a las medidas similares adoptadas con posterioridad apenas ha habido protestas. Parece entenderse que los ciudadanos y los políticos están aceptando, de una u otra manera, que las medidas contra la contaminación de la atmósfera pueden ser eficaces, aún en circunstancias provisionales. Este hecho sugiere que la lucha contra la contaminación de una forma activa y decidida está ganando posiciones y permite un cierto optimismo al abordar estos problemas.

En ciertos círculos científicos europeos se especula con la idea de que la contaminación de la atmósfera es un problema “de los otros”, “lejano”, no nuestro. Fue un gran biólogo y ecologista norteamericano, Barry Commoner 119 1, -2012), quien participó en la Segunda Guerra Mundial y fue candidato a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones de 1980, el que alertó sobre la gravedad de la toxicidad de las dioxinas y compuestos tóxicos persistentes. En sus pi hlicacior es, argumentaba que las tres principales causas de la degradación de nuestro entorno son la superpoblación, el aumento de la riqueza y los avances tecnológicos. Commoner sentó las bases para que numerosos investigadores europeos demostraran que la contaminación de la atmósfera de las ciudades en términos de partículas (PM microgramos/metro cúbico de aire inspirado) producía incrementos en los índices de mortalidad y una elevación del número de pacientes con bronquitis, rinitis, asma y enfisema que requerían atención médica urgente en centros de salud, coincidiendo con los episodios de contaminación atmosférica. Estos efectos de la contaminación del aire que se respira se mostraron especialmente graves en niños y en adultos con enfermedades crónicas, principalmente cardiacas y respiratorias. En estas últimas décadas se ha descrito una enfermedad del corazón provocada específicamente por la inhalación crónica de la atmósfera contaminada.

Commoner ha hecho unas aportaciones lúcidas y originales sobre los problemas del medio ambiente. Se relacionan las causas directas del deterioro ambiental y se asocian con sus implicaciones sociales, económicas y políticas. Son los cuatro principios ambientales de Barry Commoner, que ponen las bases de las ciencias ambientales modernas.

1) Todo está relacionado con todo lo demás. La naturaleza es compleja v funciona a través de un gran número de ciclos interrelacionados y dinámicos que dan estabilidad %- hacen que todo sirva para algo. En la naturaleza no existe el concepto de desecho, mientras que en los procesos industriales sí. Estos desechos no cumplen una función en los ciclos naturales, sino que los perturban y generan deterioro y contaminación. En la actualidad, tibiamente se están elaborando evaluaciones de impacto ambiental para entender estos efectos antes de iniciar un proyecto productivo. Pero casi siempre todo acaba poniendo parches y con una incapacidad manifiesta de sustituir los intereses particulares por la prevención.

2) Todo va a dar a algún lado. Durante mucho tiempo se quiso pensar y actuar como si las descargas, emisiones y residuos desaparecieran por arte de magia. Después se pasó a reconocer que sí se incorporaban al medio ambiente, pero se suponía que se diluían de tal manera que su amenaza desaparecía (la solución a la contaminación es la dilución). Las evidencias dan ejemplo tras ejemplo de lo contrario: el recalentamiento del planeta por acumulación de gases de invernadero; la gradual desaparición de la capa de ozono por la acumulación de clorofluorurocarbonos; la acumulación de sustancias tóxicas en los ríos, lagos y mares, en el aire y en los suelos; la lluvia ácida que se genera por la acumulación de gases en la atmósfera (S02, NOx) y que acidifica lagos y suelos, a veces lejos del punto de emisión; la acumulación de hidrocarburos, dióxidos de nitrógeno y partículas en el aire urbano, acumulación de contaminantes en los seres vivos (mercurio, plomo, dioxinas). Además del deterioro ambiental, se produce pérdida de suelos, pérdida de bosques, pérdida de ecosistemas naturales, pérdida de biodiversidad (esto es, pérdida de especies animales y vegetales que se han extinguido por acción del hombre). Estos efectos son en gran medida irreversibles.

La industria química sería incosteable si cumpliera con sus obligaciones ambientales

3) Nada es gratis. Cualquier actividad que desarrollemos sobre la tierra para nuestro sustento, bienestar o capricho tiene un coste. Esto ha tratado de ignorarse. El resultado es que los costes ambientales no los paga quien los produce, sino que se repercuten sobre todos, en general, y sobre quienes resultan directamente afectados, en particular. Gran parte de nuestras actividades productivas de la tecnología moderna serían antieconómicas si los costes ambientales se consideraran. Muchos de los costes ambientales son impagables: la pérdida de suelos agrícolas, la contaminación irreversible de los mares, el sufrimiento de las personas que padecen enfermedades causadas por la contaminación… Barry Commoner calcula que si la industria química de los Estados Unidos hubiera tenido que pagar la destrucción de todas las sustancias que produjo en 1990, habría abonado un monto diez veces mayor que sus propias utilidades. Es decir, la industria química de Estados Unidos habría sido incosteable si hubiera cumplido con sus obligaciones ambientales.

4) La Naturaleza es más sabia… El hombre, en su lucha contra la Naturaleza. deteriora la atmósfera y no puede sostener la vida humana. Así, quien ha vencido es la Naturaleza y la especie humana desaparecerá del planeta. Pero la ecosfera recuperaría su salud en algunos miles de millones de años para seguir su vida sin nosotros. Tenemos que tornar a una forma más sabia de producción y de convivencia entre nosotros y la ecosfera. Una forma más sensible, compleja y simbiótica con respecto al resto de la Naturaleza.

Autor: Felix Payo